Misión, Visión,
Objetivos e Historia
Misión
La Vicaría Episcopal de la Fuerza Pública es una institución creada por
la Conferencia Episcopal de Costa Rica y el Gobierno de la República, para
anunciar el mensaje de Jesucristo, acompañar y motivar en la vivencia del Evangelio y
contribuir con la formación integral de los funcionarios del Ministerio de
Gobernación, Policía y Seguridad Pública, de otros cuerpos policiales y a sus familias, para que sean testimonio de
vida cristiana en la sociedad.
Visión
La Vicaría
Episcopal de la Fuerza Pública vela para que los funcionarios del Ministerio de
Gobernación, Policía y Seguridad Pública, y otros cuerpos policiales, sean
fermento y testimonio del Evangelio, amen su vocación de servicio, respeten la
vida, sean constructores de la justicia y de la paz , de los valores humanos y
cristianos, gracias al trabajo en equipo de capellanes y laicos identificados y
comprometidos con el Evangelio para lograr
una nueva generación de policías en continuo desarrollo personal e integral.
Objetivos
1.
Brindar
a los miembros de la Fuerza Pública las oportunidades y facilidades
correspondientes para cumplir con sus deberes religiosos.
2.
Motivar
a los miembros de la Fuerza Pública para que cumplan celosamente la misión de
reguardar el orden y la moral Pública.
3.
Resaltar
los valores espirituales, religiosos y morales para hacer de cada miembro de la
Fuerza Pública un mejor servidor y un modelo de conducta en sus relaciones
sociales y familiares.
4.
Definir
las labores Pastorales con los Párrocos Personales y los Capellanes.
5.
Dar
una formación integral a los Capellanes para realizar una labor pastoral en
comunión y participación. Que los Capellanes conociendo la realidad tan particular de la Fuerza Pública responda
a los retos de lo mismo como un cuerpo colegiado y unido por la acción del
Espíritu Santo.
6.
Planificar
la acción pastoral hacia el medio Policial en una Formación Ética y Moral,
Teológica y Pastoral bien clara y definida. Es urgente que la Iglesia sea madre
y maestra y forjadora de conciencias en los Policías de la Fuerza Pública.
7.
Trabajar
en Equipo Sacerdotes y Laicos Policías comprometidos para que la V.E.F.P. tenga
liderazgo y forme líderes con valores éticos y morales que sean capaces de
transformar la realidad Policial y sean constructores de la Seguridad y de la Paz. Que la Evangelización involucre
a todos los estamentos y organización Policial.
Funciones
1.
Administrar
los sacramentos, previa preparación, a los miembros de la Fuerza Pública que
soliciten o requieran de acuerdo con la circunstancias.
2.
Impartir
cursos de instrucción ética en las escuelas de los lugares de adiestramiento,
comisarías y diferentes unidades de la Fuerza Pública.
3.
Participar
en los cursos de formación impartidos por la Academia de la Fuerza Pública, los
cuales no tendrán carácter obligatorio, y no pondrán ser tomados en cuenta como
parte del currículum, ni como motivo para generar ascensos.
4.
Suministrar
servicios de consulta y orientación espiritual, religiosa y moral.
5.
Oficiar
celebraciones religiosas en las instalaciones de la Fuerza Pública.
6.
Organizar
“Convivencias “ y “ Cursillos “.
7.
Bendecir
e inaugurar
instalaciones y equipos para uso de los miembros de la Fuerza Pública.
8.
Prestar
servicios en los casos y situaciones de emergencia que se presenten de acuerdo
con los requerimientos que le haga el Director de la Fuerza Pública.
9.
Planear con comandantes de la unidad y el consejo de
pastoral para que sean involucrados y asuman responsabilidades de acción y
testimonio. Formarlos en la misión de ser testigos de Cristo en la Fuerza
Pública.
10. Formar
policías que sean modelo de buen cristiano, de santidad, honestidad, con
valores éticos y morales y un líder que trabaje por la justicia y la Paz.
(Guardián y constructor de la justicia y la Paz).
Historia
Desde 1856 cuando se libra la batalla de
Santa Rosa, la Campaña Nacional, contra
William Walker aparece la presencia del primer capellán castrense, el Pbro.
Francisco Calvo y se constituyó la “Capellanía del Ejército”.
En la Guerra de 1948 se contó con un cuerpo
de Capellanes que velaban por la asistencia espiritual de los miembros del
ejército: Pbro. Benjamín Núñez, Pbro. Alfonso Coto Monge, Pbro. Santiago Núñez,
Pbro. Jorge Quesada (perdió la vida), Pbro. Manuel Quirós,
Pbro. Rubén Odio Herrera (quien fuera el tercer
Arzobispo de San José), Pbro. Julio Fonseca y Pbro. Armando Alfaro.
En 1949 el ejército queda abolido, por lo que
los capellanes serán en adelante, capellanes de la Fuerza Pública.
A partir de 1970 un grupo de capellanes, los
presbíteros Julio Fonseca, Claudio Solano, Reinaldo Pol y Carlos Enrique Balma, daban asistencia espiritual a los miembros de la
Fuerza Pública.
Se incrementó el apoyo de este grupo debido
al conflicto armado suscitado en el Nicaragua, entre el gobierno de Costa Rica
y los Sandinistas. Los capellanes acompañaron a la Fuerza Pública en la
Frontera Norte.
La Conferencia Episcopal de Costa Rica desde
1984 reconoce oficialmente la Capellanía de la Fuerza Pública como una
institución eclesiástica.
El gobierno de Costa Rica en 1992 le da el reconocimiento oficial como
organismo del Estado, adjunto al
Ministerio Seguridad Pública. Se le
denomina: Capellanía de la Fuerza Pública.
Posteriormente se eleva la Capellanía de la
Fuerza Pública a Vicaría Episcopal, reconocimiento que cada Obispo Diocesano
hará a su debido tiempo para cada una de sus jurisdicciones.
Mediante Decreto de la República N° 269 del 25 de Abril de
1995, el Presidente de la República y el
Ministro de Seguridad Pública les dan reconocimiento oficial a la Vicaria
Episcopal de la Fuerza Pública.
Actualmente la Vicaría Episcopal de la Fuerza
Pública cuenta con equipo de veinte Capellanes que cubren las unidades
policiales en todo el país y un equipo administrativo de seis personas.
La Vicaría de la Fuerza Pública cuenta con
una capilla bastante amplia localizada en las instalaciones del Ministerio de
Seguridad en San José, lugar donde también se encuentran las oficinas
administrativas de la Vicaria.
La Vicaría Episcopal de la Fuerza Pública se
creó para responder a las inquietudes y retos
que representa este sector de la población para la Evangelización.
Evangelizar una realidad tan fuerte y
especial como son las fuerzas policiales, requiere para Costa Rica de una
organización “ad hoc” y de un plan pastoral acorde con las necesidades y misión
propia de la institución policial Costarricense.