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Desde 1856 cuando se libra la batalla de
Santa Rosa, la
Campaña Nacional,
contra William Walker aparece la presencia del primer capellán
castrense, el Pbro. Francisco Calvo y se constituyó la “Capellanía del
Ejército”.
En la Guerra de 1948 se contó con un cuerpo de
Capellanes que velaban por la asistencia espiritual de los miembros del
ejército: Pbro. Benjamín Núñez, Pbro. Alfonso Coto Monge, Pbro. Santiago
Núñez, Pbro. Jorge Quesada (perdió la vida), Pbro. Manuel Quirós, Pbro. Rubén
Odio Herrera (quien fuera el tercer
Arzobispo de San José), Pbro. Julio Fonseca y Pbro. Armando Alfaro.
En 1949 el ejército queda abolido, por lo
que los capellanes serán en adelante, capellanes de la Fuerza Pública.
A partir de 1970 un grupo de capellanes,
los presbíteros Julio Fonseca, Claudio Solano, Reinaldo Pol y Carlos Enrique
Balma, daban asistencia espiritual a los miembros de la Fuerza Pública.
Se incrementó el apoyo de este grupo debido
al conflicto armado suscitado en el Nicaragua, entre el gobierno de Costa
Rica y los Sandinistas. Los capellanes acompañaron a la Fuerza Pública en
la Frontera Norte.
La Conferencia Episcopal de Costa Rica desde
1984 reconoce oficialmente la
Capellanía de la Fuerza Pública como una institución
eclesiástica.
El
gobierno de Costa Rica en 1992
le da el reconocimiento oficial como organismo del Estado, adjunto al Ministerio Seguridad
Pública. Se le denomina: Capellanía de
la Fuerza Pública.
Posteriormente se eleva la Capellanía de la Fuerza Pública a
Vicaría Episcopal, reconocimiento que cada Obispo Diocesano hará a su debido
tiempo para cada una de sus jurisdicciones.
Mediante Decreto de la República N° 269 del 25
de Abril de 1995, el Presidente de la República y el
Ministro de Seguridad Pública les dan reconocimiento oficial a la Vicaria Episcopal
de la Fuerza
Pública.
Actualmente la Vicaría Episcopal
de la Fuerza Pública
cuenta con equipo de veinte Capellanes que cubren las unidades policiales en
todo el país y un equipo administrativo de seis personas.
La Vicaría de la Fuerza Pública
cuenta con una capilla bastante amplia localizada en las instalaciones del
Ministerio de Seguridad en San José, lugar donde también se encuentran las
oficinas administrativas de la
Vicaria.
La Vicaría Episcopal de la Fuerza Pública se
creó para responder a las inquietudes y retos
que representa este sector de la población para la Evangelización.
Evangelizar una realidad tan fuerte y
especial como son las fuerzas policiales, requiere para Costa Rica de una
organización “ad hoc” y de un plan pastoral acorde con las necesidades y
misión propia de la institución policial Costarricense.
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