BREVE RESEÑA
Histórica
En la época precolombina el territorio que
actualmente corresponde a la provincia de Heredia, en su parte sur estuvo
habitada por indígenas del llamado reino Huetar de Occidente; que en los
inicios de la Conquista
eran dominios del cacique Garabito y en el sector norte de la región por
aborígenes Votos.
Don Antonio Álvarez Pereyra, capitán de don Perafán
de Ribera, visitó en 1568 el poblado indígena de Barva. La iglesia de Barva
debió ser creada a más tardar en 1575, la cual estuvo a cargo de los padres
franciscanos.

Fortín de Heredia
La antigua población herediana que se originó a
principios del siglo XVII, tuvo dos asientos. El primero en el sitio
Alvirilla, en lo que es hoy el barrio Lagunilla de villa Barreal del distrito
4to. Ulloa, del cantón central de Heredia.
Emigrantes de la ciudad Cartago fundaron en 1706 una
ermita como ayuda de parroquia en Alvirilla, lo que es hoy el distrito Ulloa
del cantón de Heredia donde se procuró establecer a su alrededor un poblado,
cerca de esta humilde y rústica ermita que se construyó. Debido a que el paraje
de Alvirilla no reunía las condiciones para establecer un adecuado asentamiento
humano, por cuanto existían inconvenientes con el suministro de agua potable.
Es este el primer asiento de la hoy ciudad Heredia. Entre 1716 y 1717, se
trasladó la ermita hacia el norte, al sitio que los indígenas que habitaban la
región denominaban Cubujuquí, un espacio montuoso, el mismo donde se ubica el
asentamiento actual de la ciudad de Heredia.
Allí se levantó una iglesia pajiza cuya construcción
dirigió el presbítero don Francisco Rivas y Velazco, quien junto con el
sacerdote don Manuel López Conejo, se considera como fundadores de Heredia.
En 1719 se tiene conocimiento, por un informe del
gobernador de la provincia don Diego de la Haya Fernández,
que el caserío lo componían ocho casas pajizas y una iglesia, esta última
consistía de una galera cubierta de teja que se llamaba ermita.
En 1736 se erigió en Parroquia la iglesia de la Inmaculada Concepción,
en Cubujuquí. Actualmente las parroquias de los cantones de la provincia de
Heredia son dependientes de la Arquidiócesis de San José, excepto Santa Bárbara,
Belén, Flores y Sarapiquí que corresponden a la Diócesis de
Alajuela; ambas jurisdicciones pertenecen a la Provincia
Eclesiástica de Costa Rica.
El poblado Cubujuquí, en 1751, contaba con
veinticuatro casas de adobe y teja, sesenta y nueve chozas de paja, formando
cuatro calles de este a oeste, y cinco de norte a sur. El territorio cubría
una extensión de unos veinticuatro kilómetros de ancho por unos catorce de
largo, en el cual había cincuenta y siete casas de adobe y trescientas treinta
y siete de paja.
Monseñor don Pedro Agustín Morel de Santa Cruz,
Obispo de Nicaragua y Costa Rica, fundó en 1751 la primera escuela en
Cubujuquí, que la puso bajo la dirección de un sacerdote. Y, con el propósito
de incrementar la población de Cubujuquí, el Alcalde Ordinario don Tomás López
del Corral, ordenó en 1755, bajo severas penas, a los habitantes del valle de
Barva a que construyeran sus casas en Cubujuquí, la importancia que fue
adquiriendo la población, hizo que sus vecinos iniciaran en el mismo año las
gestiones para que se otorgara el título de Villa a la misma.
El origen del nombre de la provincia, se remonta a
petición de los vecinos al presidente de la Real Audiencia de
Guatemala, capitán General don Alonso Fernández de Heredia, para que se le
otorgara el título de villa a la población de Inmaculada Concepción de
Cubujuquí.
El 1ro. de julio de 1763 se erigió la villa de la Inmaculada Concepción
de Cubujuquí de Heredia. Y a partir de setiembre de 1763, aparecen por primera
vez el nombre de Heredia en los documentos de la época y se le sigue
llamando Villa de Heredia o Villa de Cubujuquí. Establecida la Villa, al año siguiente se
nombró el primer Ayuntamiento.
VILLA VIEJA
Sin embargo, años después al no cumplir los
habitantes de Heredia con una serie de compromisos y obligaciones inherentes al
título adquirido, el Capitán General del reino de Guatemala don Matías de
Gálvez, el 23 de noviembre de 1779, revocó la validez del título.
No obstante lo anterior, la población de Heredia por
ser la más antigua en el sector Occidental del Valle Central, comenzó a ser
llamada Villa Vieja, cuya denominación era arbitraria. Esta
práctica se generalizó en otros poblados principales de la región, por lo que
el gobernador de la provincia de Costa Rica, don Tomás de Acosta, en 1801,
prohibió a los moradores de las mismas, el uso del nombre de villas, sin serlo
legalmente. Es el caso de Heredia dispuso que a Villa Vieja, se le
llamara en adelante Inmaculada Concepción de Heredia.
El ayuntamiento de Heredia que se estableció,
basándose en la
Constitución promulgada en Cádiz, España, el 19 de mayo de
1812, empezó a funcionar en enero del año siguiente; el cual quedó integrado
por los siguientes representantes: don Blas Pérez, Alcalde; como regidores los
señores Pedro Antonio López, Mariano Rodríguez, Manuel José Bogantes, Tomás
Ugalde, Antonio Rodríguez, Marcelino Flores, José Antonio Gutiérrez, Cipriano
Pérez, Valentín Arias, Juan José Fonseca y Gordino Paniagua.
En 1813, el presbítero Florencio del Castillo,
diputado de la Provincia
de Costa Rica ante las Cortes de Cádiz, logró que estas promulgaran el 18 de
octubre un decreto otorgando el título de Villa a varias poblaciones
principales del territorio costarricense, entre las cuales estaba incluida por
supuesto Heredia. Luego, el 11 de noviembre de 1824, en el gobierno de
nuestro primer Jefe de Estado don Juan Mora Fernández, se sancionó la ley No.
20, que le confirió a la villa de Concepción de Heredia la categoría de Ciudad.
La modesta ermita pajiza construida en 1706 se
erigió en Parroquia de la Inmaculada Concepción de Cubujuquí en 1736,
independientemente de Cartago, estableciéndose los límites con este último, en
el río Virilla, y con Esparza, en los Montes de Aguacate. Debido a que la Iglesia construida en 1760
no ofrecía ninguna seguridad por ser de adobes, en 1797 se inició la
edificación de un nuevo templo, el que fue necesario construir hacia el sur,
mientras permanecía en uso la anterior. Esta obra de calicanto, que hoy y
existe fue concluida en 1841, sólo ha sufrido alteración por el terremoto de
1851, cuando fue derribada su fachada principal, la cual se reconstruyó cinco
años después. Esta iglesia, actualmente es sufragánea de la Arquidiócesis
de San José de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica.

Iglesia Inmaculada
Concepción
Heredia
En lo concerniente a la educación, en 1751 fue
fundada la primera escuela de Cubujuquí, por el Obispo don pedro Agustín Morel
de Santa Cruz, que la puso bajo la dirección de un sacerdote, a quien entregó
treinta cartillas para que las distribuyera entre los niños que asistieses a
lecciones. En 1831 funcionó una Escuela de Música bajo la dirección de don
Damián Dávila y con la ayuda económica de don Nicolás Ulloa y don Rafael Moya,
en esta escuela se formó don Manuel María Gutiérrez, el herediano que compuso
la música de nuestro Himno Nacional. En Forma rudimentaria se fundó en
mayo de 1838, la primera escuela para la preparación de maestros por iniciativa
presenta a la
Municipalidad por los señores Ulloa y Mora.

Busto de don Nicolás Ulloa, en
el Parque
Nicolás Ulloa, centro de
Heredia.
Para 1843 en Heredia existían cátedras que dependían
de la Universidad
de Santo Tomás. En ella estudió don Cleto González Víquez. El 6 de mayo
de 1845 se estableció el colegio del Padre Paúl, en donde se prepararon
distinguidos personajes de nuestra Patria. La Municipalidad de
Heredia, en 1859, estableció una escuela de música financiada por ella y con la
contribución económica de Monseñor don Joaquín Anselmo Llorente y Lafuente,
primer Obispo de Costa Rica, la cual puso bajo la dirección de don Macedonio
Dávila, hijo de don Damián.
El 16 de agosto de 1846, el Concejo Municipal de
Heredia, compró una casa de habitación situada media cuadra al sureste de la
plaza para dedicarla a escuela de varones, que fue la segunda propiedad que se
adquiere en el país para la enseñanza primaria. La Comuna de Heredia en 1870,
firmó contrato con don José Obaldía para que dirigiera, por tres años, un
colegio que se denominó Colegio de Heredia. El 15 de marzo de 1875 inició
lecciones el primer Colegio de San Agustín, que funcionó por cuatro años; luego
se reabrió de 1884 a
1886 bajo la dirección de don Juan Flores y, de 1904 a 1914 se estableció
como Liceo de Heredia; al año siguiente dio paso a la Escuela Normal de
Costa Rica. El bachiller don Vicente Segrega fundó en Heredia, en 1883,
una escuela nocturna para adultos. El 1ro. De marzo de 1884 se inauguró
el colegio Sagrado Corazón de Jesús, dedicado a la enseñanza secundaria para
mujeres. En la división territorial escolar publicada en La Gaceta No: 23 de 29 de
enero de 1886, los cinco cantones que en esa oportunidad tenía la provincia
Heredia conformaron veintiún distritos escolares. En ley No. 5182 de 15 de
febrero de 1973, en el segundo gobierno de don José Figueres Ferrer, se creó la Universidad Nacional,
que actualmente se denomina Campus Universitario Omar Dengo.
En ley No. 63 de 4 de noviembre de 1825, Heredia
constituyó un distrito del Departamento Occidental, conformado por la ciudad de
Heredia y Villa Barva. En ley No. 22 de 1 de diciembre de 1841, Heredia formó
un Departamento con cuatro barrios y veintiún cuarteles, uno de los cinco en
que se dividió en esa oportunidad el territorio del Estado para efectos de
elegir las autoridades locales. Los barrios fueron El Centro, San Pablo, San
Joaquín y Barva.
El 6 de agosto de 1872 llegó el primer ferrocarril a
ciudad de Heredia. En ese mismo año se inició la construcción de la
primera cañería, la cual ha sido un elemento positivo en el desarrollo de la
ciudad. La cañería fue mejorada y ampliada en 1898 y en 1906.
El primer alumbrado público en la calles fue
de faroles. En 1888 se implantó el sistema de alumbrado de gas, y
el 9 de mayo de 1897 se inauguró oficialmente la primera iluminación eléctrica
de la ciudad, con la asistencia del Presidente de la República don
Rafael Iglesias Castro.
RESEÑA HISTORICA DEL SIGLO XIX
En
el siglo XIX Costa Rica era un país netamente cafetalero, con una población que
no alcanzaba los 100.000 habitantes, y sus principales exportaciones se
realizaban a Europa, las cuales se incrementaron con la apertura de
nuevas vías de comunicación, como fue la carretera al puerto de
Puntarenas en 1840 y el Ferrocarril al Atlántico en 1890, época de gran bonanza
y desarrollo en el país.
Habremos de retocar en el tiempo hasta las primeras décadas del siglo que
corremos, la mejor calle que tenía la ciudad de Heredia, era la llamada "
Calle de la Estación",
denominada así porque terminaba en la línea del ferrocarril de la Northern Railway
Company, al sur de la ciudad, donde estaban situadas su agencia y sus bodegas.
Hoy esa calle es la central, y fue en aquellos tiempos, la mejor de la ciudad,
porque era la única macadamizada, pues todas las demás calles y avenidas
estaban empedradas, con piedra redonda, en forma de cuneta hacia el centro, por
donde en los inviernos corría torrencialmente el agua de las lluvias tan
abundantes, que había que esperar a que bajara su caudal, para poder atravesar
la vía.
Pues
como esa " Calle de la
Estación" eran tan plana y tan expedita, debido a que
entonces no había vehículos como automóviles o motocicletas que pusieran en peligro
a los transeúntes, pues lo más que podía toparse la gente era una lerda yunta
de bueyes tirando de una carreta, se hizo costumbre en las tardes veraniegas,
el paseo de las cinco y media, que consistía en ir a la estación del
ferrocarril a ver pasar el tren en la ruta para la ciudad de Alajuela. Por
supuesto, el paseo era un pretexto para que las lindas damitas de la ciudad,
luciendo sus mejores vestidos, y los apuestos galanes, cambiaran miradas y
sonrisas; para que los enamorados se acercaran a sus novias para echar un
parradito con ellas durante el desfile.