RESEÑA HISTÓRICA

El territorio que hoy
corresponde al cantón de Barva formó parte del reino huetar de Occidente, donde
el cacique Barva tenía su asentamiento; cuyo nombre se extendió a la región
comprendida entre el río Virilla y los Montes del Aguacate, que se denominó
Valle de Barva.
Se tiene conocimiento, en un documento de 1569, que los
pobladores del valle eran los aborígenes llamados Catapas, Tices y Paticas que
vivían pobremente, cultivando pequeñas parcelas cuyos productos aprovechaban
para subsistir.
Los conquistadores
españoles tenían la costumbre de distribuir terrenos y aborígenes entre sus
compañeros de empresas. No obstante que la Corona de España había prohibido esta funesta
práctica, el gobernador don Perafán de Ribera, en 1569 hizo el repartimiento
general de aborígenes y tierras de la provincia; entregando los nativos de
Barva a Juan Romo y Simón Sánchez, correspondiéndole 400 al primero y 100 al
segundo.
La primera mención que
se hace de Barva es en los protocolos de Cartago de 1606, en donde aparece don
Leandro de Figueroa como Corregidor de Barva.
A raíz de la apertura
del Camino de Mulas, en 1601, que se utilizó principalmente, para el comercio
de esos animales en las ferias de Portobelo, en Panamá; en el sector Occidental
del Valle Central, de nuestro territorio, se establecieron potreros para los
mismos. En tal forma, para 1662, se conoce la existencia de una zona de
descanso de mulas en Barva.
Como consecuencia de
la segregación que se le hizo a Barva de los poblados de Cot, Quircot y Tobosi,
en 1613 se establece un convento en este lugar con su doctrinero franciscano.
Se considera que a partir de este año, se fundó la población que se denominó
San Bartolomé de Barva.
Fue tal el progreso
que experimentó este poblado que para 1693 era una de las comunidades que más
impuesto pagaba, ya que contaba con 53 familias. Seis años después tenía 575
habitantes. En el censo de 1709 aparece con 641 personas y en el que se realizó
dos años más tarde, 161 familias, en su mayoría indígenas.
En un informe remitido al rey de España don Carlos m en
1752 se indicaba que el pueblo Barva estaba a unos 1.200 metros al norte
de Cubujuquí; con cincuenta y cinco familias, y ciento ochenta y seis personas.
Diez años después,
ante la pretensión de los vecinos de Cubujuquí que se les declarara a su
población villa, los indios de Barva protestaron ante la Real Audiencia de
Guatemala.
La primera iglesia de
Barva pudo haber sido construida entre 1568 y 1575. El gobernador don Miguel
Gómez de Lara, en los años de 1681
a 1693 hizo edificar una iglesia de adobes. Los
doctrineros franciscanos que estuvieron en Barva a principios del siglo XVIII,
fueron los frailes Fernando Ortiz, Antonio Agüero y Francisco Guidiño.
El terremoto de 15 de
febrero de 1772 derrumbó el convento de Barva, dejando en mal estado la
iglesia, los cuales fueron restablecidos a inicios del siglo XIX. La antigua
iglesia de Barva de gruesas paredes de adobe, estuvo situada al costado
noroeste del actual templo, la cual quedó totalmente en ruinas con el terremoto
del 30 de diciembre de 1888.
La presente parroquia
está ubicada en el sitio donde según parece existió en época muy antigua un
cementerio indígena, ya que se han extraído numerosos objetos fabricados por
los indios. La construcción del nuevo templo parroquial, se inició con la
colocación de la primera piedra, el 9 de febrero de 1867, realizada por
Monseñor don Joaquín Anselmo Llorente y La Fuente, primer Obispo de Costa Rica.
Obra que fue
consagrada el 11 de agosto de 1891 por Monseñor Bernardo Augusto Thiel Hoffman,
segundo Obispo de Costa Rica. La iglesia de Barva desde su fundación fue
dedicada en honor a San Bartolomé.
Años más tarde los
vecinos en cabildo abierto eligieron por patrona a la Virgen de la Asunción, pero
después del terremoto de 1888, San Bartolomé fue restaurado como patrono del
cantón. La Parroquia
se erigió en 1793; la cual actualmente es sufragánea de la Arquidiócesis
de San José, de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica.
El primer Ayuntamiento
de Barva se instaló el 7 de agosto de 1820, compuesto por los siguientes
regidores, señores Gabriel Ugalde, Bernardo Rodríguez, Francisco Guevara y José
Bermúdez; el Secretario Municipal fue don Joaquín Solera.
En reunión celebrada
por el Ayuntamiento el 11 de setiembre de 1820, se acordó fundar la primera
escuela del lugar, siendo su primer maestro don Gabriel Ugalde, luego doña
Florencia Gutiérrez en 1830, así como los señores Pío Murillo y Manuel Chavez
en 1850. Tiempo después, por empeño de numerosos vecinos se consiguió un local
frente a la plaza.
El nuevo edificio
escolar se inauguró el 21 de setiembre de 1952, en la administración de don
Otilio Ulate Blanco. El Liceo Rodrigo Hernández Vargas, inició sus actividades
educativas en marzo de 1972, en el segundo gobierno de don José Figueres
Ferrer.
En la administración
de nuestro primer Jefe de Estado, don Juan Mora Fernández, el 11 de noviembre
de 1824, en la ley No. 30 se le otorgó el título de Villa a la población de
Asunción de Barva.
Posteriormente, el 24
de julio de 1918, en el gobierno de don Federico Tinoco Granados, se promulgó
la ley No. 28 que le confirió a la villa la categoría de Ciudad.
La Municipalidad de Barva
en 1850, acordó abrir calles de doce varas de ancho, por todos los lados de las
cinco manzanas contiguas a la plaza. Ocho años después, se procedió al
empedrado de algunas de las calles de la villa, gracias a la constancia del
Jefe Político, don Cleto González Pérez, padre del Expresidente de la República don
Cleto González Víquez. La construcción de la acera de piedra labrada que rodea
la plaza pública, se inició en 1913.
El primer alumbrado
público fue de faroles sostenidos por postes de madera, el cual comenzó a
funcionar en 1879. Hacia 1910 se instaló una planta eléctrica que duró muy poco
tiempo funcionando. Posteriormente, la Municipalidad suscribió un contrato con la
empresa Felipe J. Alvarado y Co. para que a través de la planta eléctrica
ubicada en Santa Bárbara, se suministrara el alumbrado eléctrico a la comunidad
de Barva.
La cañería se empezó a
construir durante la segunda administración de don Rafael Iglesias Castro
(1898-1902), concluyéndose en el primer gobierno de don Cleto González Víquez
(1906-1910), con aguas provenientes de las fuentes del río de La Hoja.
El origen del nombre
del cantón se debe al cacique Barva, uno de los principales de Garavito, del
reino huetar de Occidente, que habitó la región; la cual durante la Colonia se conoció como
Valle de Barva y se denominó a uno de los poblados más importantes de esa
época.
Según don Carlos
Gagini, en su obra Los Aborígenes de Costa Rica, indica que la palabra Barva,
puede ser del azteca Palapan, que significa "en el río negro u
oscuro", nombre que de acuerdo con la fonética huetar debía dar Baraba,
(en Talamanca había un pueblo Paraba-Ti), que pronunciado como esdrújulo, según
los tarahúmares y otros, dio Barva.