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Lograron
que líderes de la iglesia católica y evangélica reunieran a jóvenes en
riesgo.
Policía
y líderes se valen de dios para llevar paz y seguridad a comunidad Nicoyana
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Gracias al crecimiento espiritual la seguridad aumenta
inesperadamente en Barrio San Martín de Nicoya.
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Fuerza Pública tocó a líderes religiosos para atraer a
jóvenes, adultos, niños y niñas en riesgo.
Los
oficiales llegaron a Guanacaste. Recibieron las indicaciones de su superior.
Esa noche iban para un operativo, pero no era un operativo policial; sino un
operativo espiritual. Ahí no influyeron detenciones, fluyeron alabanzas.
Esos
oficiales son integrantes de la Rondalla de la Fuerza Pública del Ministerio
de Seguridad Pública, quienes llegaron hasta el Barrio San Martín, del cantón
y distrito de Nicoya, Guanacaste para aportar un momento de alabanza a 80
personas jóvenes (de entre dos y 22 años), de los cuales algunos decidieron
dejar los pasos mundanos en los que estaban y dedicarse a vivir una vida
plena sirviendo al Señor y a su comunidad con el bien.
Estos
jóvenes llegaron a reunirse como Iglesia gracias a una iniciativa de la
Fuerza Pública de Nicoya, que nació en julio del 2010 y que consiste en
contactar a líderes religiosos (de ocho iglesias de Nicoya) para atraer a las
personas de los pueblos declarados de atención prioritaria; ya sea por falta
de recursos o por la incidencia delictiva.
Fue
asi como el pastor Wagner Calderón se reunió con la
Fuerza Pública y líderes comunales y crearon el Centro Comunitario Cristiano
de Barrio San Martín, ubicado en un salón comunal que se está cayendo, en el
que se mete el agua y en el que los 80 jóvenes, junto con adultos, niños y
niñas le dan gracias a Dios porque su vida espiritual se fortalece y con ello
lograron revertir el índice de delincuencia e inseguridad de su comunidad.
Estos
jóvenes se reúnen al menos dos veces por semana y ahí cuentan sus
testimonios, comparten, alaban al Señor y oran. Fue así como el reciente
operativo espiritual de la Rondalla de la Fuerza Pública fue un complemento
perfecto en el Centro Comunitario Cristiano, pues la Rondalla llevó canticos
de alabanza y fortalece la esperanza del Barrio San Martín.
Dos
jovenes narraron como salieron del mundo "oscuro"
Dentro
de los 80 jóvenes, sobresale el testimonio de dos de ellos. Uno es el de la
joven de 14 años, Nicole Barrantes Gómez, quien narró que a ella le gustaba
mucho andar en los "toldos" de las fiestas, pero que ahora, descubrió como
estando cerca de Dios la vida cambia y se puede construir un mundo mejor.
Incluso, en el Centro la joven Nicole descubrió que tiene un don: el canto.
Ella tiene una voz admirada por todos y la utiliza para alabar al Señor.
Otro
de los testimonios es el del joven Edwin Martínez Martínez,
un joven de 29 años, quien contó como él huía de la policía, él "detestaba"
ver a un oficial.
"Yo
estuve en las celdas de la Fuerza Pública, yo les di mucho problema a los
policías y a la comunidad; sin embargo, ahora veo como con la ayuda de Dios
podemos cambiar nuestras vidas y servir para el bien a la comunidad. Yo les
mando un mensaje a los jóvenes para que sepan que Dios perdona y que se
acerquen a Él. Con El todo, sin El nada", aseguró Martínez. Lo cierto de todo
esto es que con el esfuerzo de todos, bajo el dominio de Dios, el Barrio de
San Martín de Nicoya ha dado un giro extraordinario que poco a poco avanza
hacia la consolidación de un barrio mejor y más seguro.
Carlos
Eduardo Hidalgo Flores
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